La cera de una vela vertida en las zonas sensibles del cuerpo como pechos,
pezones etc.., puede llegar a ser excitante si éstas se utilizan con
precaución.
Cuando la cera está demasiado caliente puede provocar en la piel o donde caiga quemaduras de primero, segundo o tercer grado, apareciendo las ampollas rápidamente, debido a la quemadura.
Cuando se utilizan las velas en las sesiones, las mantenemos lo más alejadas de la parte del cuerpo en la que cae la cera y si la sensación de calor no es muy intensa, la iremos acercando poco a poco.
Para estar seguros de lo caliente que pueda llegar a estar la cera, se puede probar a verter un poco de esta cera en zonas sensibles de tu cuerpo, como la parte interna de los codos o en las ingles, teniendo cuidado de no quemarte.
Las velas de parafina son más recomendadas ya que el calor que alcanzan es menor, también dependerá del color de la vela para la intensidad del calor, cuanto mas oscura sea la vela la temperatura que puedan llegar a alcanzar la vela será mayor .