El urticarismo es el comportamiento sexual de las
personas que utilizan ortigas frescas para estimular la piel y con ello sacar
una gratificación sexual. Para el que se le pase por la cabeza, el urticarismo
nada tiene que ver con los tarados que, al grito de “¡pringado!”, tiran al
primero que se cruza por un camino encima de unas matas de ortiga.





